El Trío Estaca de Plata

Capitulo I

 Una poderosa explosión hizo cimbrar a una enorme colonia de la gran ciudad conocida como Suprema Londres. Esa noche parecía que todo era calma y tranquilidad, se respiraba el ambiente agradable de serenidad nocturna que siempre caracterizaba a la gigantesca urbe.  Los noctámbulos merodeaban por las oscuras calles mojadas por la neblina y que brillaban al reflejarse la luz de la luna; los vagabundos buscaban y pepenaban en la basura de los callejones algo con que quitarse el hambre.  Pero el fuerte estruendo hizo estremecer e inquietarse a toda persona que se encontraban cerca, y obligarlos a refugiarse en un lugar seguro para evitar problemas.  Pues todos sabían de antemano, el rumor de que en ese lugar, personas habían visto por la noche a un vampiro buscando sangre para beber.   El temor era inminente.
 Un enorme pedazo de concreto encendido por las llamas cayó al suelo sonando seco al hacer contacto con el piso y lanzando por todos lados pequeñas flamitas que parecían luciérnagas en la oscuridad.  Una vieja casona se estaba derrumbando debido a la explosión.  Polvo y cenizas inundaron la casa ahora en ruinas; la enorme puerta de madera que mantenía cerrado aquel lugar ahora era una enorme braza ardiente.
Una bota enorme hizo crujir los pedazos de madera que estaban regados en la entrada de aquella casona. Stephen Grant movió su otra pierna e hizo crujir los pedazos de escombro bajo su pie.
-Podemos entrar camaradas- dijo a sus dos acompañantes que estaban detrás de él y que hacían movimientos con sus manos para quitarse el humo de sus caras.
Con una confianza en sí mismo increíble, un cuerpo totalmente embarnecido, cara un poco cuadrada con cabello color castaño y corto, Stephen cargó su poderosa arma para volver a disparar en caso de ser necesario. Una sonrisita escapó de sus labios al mismo tiempo que un brillo se vio en el par de ojos azules.    
 -No podrá escapar esta vez, lo tenemos acorralado.-
 Volteó a ver a sus compañeros que cargaban sus armas y se preparaban para entrar en acción. Los dos acompañantes de Stephen eran un poco menos corpulentos que él. Se llamaban Ray y Wilson, y juntos los tres formaron la tercia Estaca de Plata hacía ya cinco años; eran unos profesionales cazando a los hijos de la noche. Llevaban ya en su haber una gran cantidad de vampiros cazados, todos ellos con técnicas antiguas y modernas creadas para destruirlos. Habían acabado a un par de ellos con la muy conocida estaca de madera; a otros los habían quemado y convertido en cenizas; a uno le habían llenado la boca de ajos y puesto frente a un espejo para así hacerlo estallar. Todos sus trabajos nunca habían sido fáciles de realizar, pero sus servicios siempre eran mucho muy bien pagados, por lo que nunca descansaban de sus entrenamientos y prácticas de cacería
-Entremos ya a aniquilarlo.- dijo Wilson.
Wilson era el más rubio de los tres. Tenía un rostro muy blanco, de piel lisa y suave, y unos ojos verdes que lucían bien con su rubia cabellera corta, pero un poco más larga que la de Stephen.
Era de la misma estatura que Ray, pero unos centímetros menos alto que el líder del grupo.
Los rasgos de Ray eran los de un hombre serio y fuerte. Tenía ojos pequeños de un color muy negro y mirada penetrante, con una boca grande y fruncido el labio superior. Su cabeza estaba totalmente calva y brillaba con cualquier tipo de luz que se reflejara. Su piel era muy oscura, como todos los africanos que vivían en el país.
Se abrieron paso entre los escombros y entraron al lugar con las armas explosivas listas para el ataque. Entre más se internaban a la casona, más era la oscuridad que había; sólo se escuchaban los chirridos que el fuego hacía sonar a los objetos y muebles encendidos. El humo comenzó a hacerse muy espeso por lo que los tres se pusieron en la cara las máscaras anti gas que llevaban en sus mochilas cargadas con arsenal.
-Debemos estar alertas, este monstruo es muy inteligente.- susurró Ray, quien comenzó a sudar en el rostro.
Los tres guerreros sentían que se les aceleraba el pulso por la tensión que sentían. Y no era para menos, este vampiro era muy hábil, más inteligente que los anteriores. Tenían siguiéndole la pista desde setenta y ocho días antes y cuando parecía que lo tenían atrapado se les escurría de las manos. Y es que éste ser de la noche era el más temido por toda la ciudad, pues ya había privado de la vida a una docena de personas.
Sin lugar a dudas era el ser que mantenía asustados a los ciudadanos.
      -Silencio.- susurró Wilson, deteniendo el paso a sus compañeros con uno de sus brazos.
-Creo que aquí hay algo.- Y avanzó lentamente hacia unas enormes cajas de madera internándose a la oscuridad y dejando a sus camaradas atrás.
Se acercó a un rincón casi invisible por el humo y se agachó un poco estirando el cuello para ver si lograba mirar algo. Una fuerza lo empujó hacia atrás al mismo tiempo que un gruñido hizo estremecerlos a los tres; la humanidad de Wilson fue a dar a una pared violentamente, sofocándolo por el tremendo golpe. Casi al instante, una silueta corrió por un lado de Stephen y Ray que se encontraban inmóviles ante el sorpresivo ataque del vampiro. Luego, reaccionaron rápidamente y comenzaron a disparar con sus poderosas armas hacia diferentes rumbos, haciendo temblar el lugar por las explosiones. Ambos quedaron quietos mientras los pedazos encendidos de chatarra terminaban de caer y el humo y el polvo les diera un poco de visibilidad.
-¿Estás bien, Wilson?- gritó Ray.
-¡Sí, estoy bien, sólo un poco sofocado!-contestó Wilson difícilmente -creo que tengo rota una costilla.
Nada más Stephen se mantenía alerta al igual que Ray para evitar otro ataque sorpresa de su enemigo.  Los dos tenían fuertemente sujetada sus armas.  Un silencio absoluto reinaba en ese momento, la mente de Stephen estaba muy concentrada en sus oídos, tenía que escuchar hasta el más mínimo sonido; lentamente sacó una enorme espada de su armamento en su mochila y la empuñó fuertemente, preparándola para el ataque.
Parecía que nadie más estaba en el lugar, pero Stephen sentía una presencia maligna todavía.
-¡Se nos fue! dijo Ray lamentándose.
En ese instante la figura del vampiro salió a sus espaldas con los brazos hacia arriba, levantando su capa y mostrando sus colmillos para atacar a Ray, quien estaba inmóvil, mientras inclinaba su repugnante boca al cuello de éste.
Un zumbido se escuchó sobre la cabeza del africano mientras al mismo tiempo un chorro de sangre salpicaba su cabeza, llenándosela completamente.
Stephen había dado un golpe con su espada y cortó algo, pues lo había sentido.  Quiso dar enseguida otro golpe con su arma pero ya no estaba el monstruo, sólo Ray, que con los ojos bien abiertos no sabía lo que había sucedido.
¿Qué mierdas sucedió? Dijo Ray, tocándose la cara y mirando sus manos llenas de sangre.                      
La mirada de Stephen se posó en el suelo; Ray lo siguió con la vista también. Ahí, en el piso, moviéndose todavía, estaba un brazo completo del vampiro temblando en su propia sangre que aún salía de las venas.  Se convulsionaba cada vez menos, tratando de arrastrarse con los dedos, pareciendo que necesitaba huir de ese lugar, pero las fuerzas se le terminaron hasta quedar tieso.  Los dos guerreros corrieron hacia Wilson, que ya se había incorporado.
-¡Lo herimos, Wilson! -exclamó Stephen.
-El maldito está herido reía y se carcajeaba Ray.
-¿Y en donde está? dijo Wilson, haciendo callar al líder.
Caminó Stephen unos metros y se inclinó al piso para tocar la sangre que ahí se encontraba.
-¡Escapó! Le contestó Stephen.- Pero podemos seguir su asqueroso rastro.- Y frotó con sus dedos índice y pulgar la sangre del vampiro.



1 comentarios:

  1. Kofhy dijo...

    Ya espero la siguente entrada.
    Saludos!!

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